Julián Santero hizo historia, anotá la fecha, guardá el programa de la carrera y, si podés, enmarcalo. El 8 de marzo de 2026 no fue un domingo más para el Turismo Carretera. En el asfalto de Viedma, el viento patagónico fue testigo de algo que hace un par de años parecía un delirio de trasnochado: un BMW M4 cruzando la meta en primer lugar, con el rugido alemán afinado por manos argentinas. Julián Santero no solo ganó; dio una clase magistral de manejo y templanza para darle a la marca de Munich su bautismo de gloria en la categoría más popular del país.

Desde AutoDonde, donde respiramos automovilismo las 24 horas, te decimos la verdad sin vueltas: lo que hizo el mendocino fue una «pinturita». Se tomó la revancha de la exclusión en El Calafate y demostró que el proyecto del Fispa Corse, bajo la estructura de Marcelo Ambrogio, no vino a pasear ni a hacer facha. Vino a ganar.
El rugido alemán que hizo historia en la Patagonia
El fin de semana de Santero en la capital rionegrina rozó la perfección. Ya desde el sábado avisó que tenía «un misil» entre las manos al quedarse con una Pole Position inapelable. El BMW M4, estéticamente imponente y técnicamente superior en el tránsito de curva, pareció adaptarse al trazado de Viedma como si hubiera nacido ahí.
La clave estuvo en el equilibrio. Mientras muchos renegaban con la ida de trompa en el curvón rápido, el auto de Santero viajaba sobre rieles. En la serie más rápida del domingo, el «Volador» de Guaymallén no dio opciones, asegurándose el mejor cajón de partida para la final. Como bien sabemos en el ambiente fierrero de AutoDonde, largar adelante en Viedma es tener medio trofeo en el bolsillo, pero hay que saber aguantar los trapos cuando se apaga el semáforo.
De la exclusión a la gloria: La revancha perfecta del mendocino
Para entender la cara de satisfacción de Julián al bajar del podio, hay que mirar 15 días atrás. En la apertura de la temporada en El Calafate, Santero había ganado en pista, pero el festejo duró lo que un suspiro: la técnica de la ACTC detectó una anomalía en la compresión del motor y lo mandó a los libros de exclusiones.
Ese golpe hubiera noqueado a cualquiera, pero a Santero lo hizo más fuerte. El equipo trabajó a destajo para llegar a Viedma con un conjunto reglamentario y confiable. «Vinimos a demostrar que lo de la carrera pasada no fue casualidad», soltó Julián apenas se bajó del BMW. Y vaya si lo demostró. Lideró cada una de las vueltas de la final, administrando la diferencia con una frialdad que asusta. No cometió ni un solo exceso, no dejó ni un hueco para el «chapa a chapa» y cuidó el caucho de manera inteligente.
Un misil llamado BMW M4: El análisis técnico de AutoDonde
Si sos de los que se quedan hasta tarde analizando la puesta a punto, esto te va a interesar. El BMW M4 del Fispa Corse es una joya de ingeniería. Bajo la asistencia técnica de Marcelo Ambrogio (un tipo que sabe lo que es ganar en todo lo que toca), el auto mostró una eficiencia aerodinámica que hoy parece estar un escaloncito por encima de los Mustang y los Camaro.
En el curvón de Viedma, donde se necesita carga y confianza, el BMW permitía a Santero entrar con una velocidad de paso demoledora. La planta impulsora, el motor multiválvulas desarrollado con piezas específicas para equiparar marcas, entregó una potencia lineal que en los relanzamientos fue fundamental. Hubo dos ingresos del Pace Car que podrían haber complicado las cosas, pero en cada «picada» inicial, Santero le sacaba dos autos de ventaja a sus perseguidores antes de llegar a la primera variante. En AutoDonde lo vimos claro: la relación peso-potencia y la distribución de masas del M4 lo convierten, hoy por hoy, en el rival a vencer.
El acecho de los Mustang: Lambiris y Craparo no dieron tregua
Atrás de la soledad del líder, la carrera fue un infierno. Mauricio Lambiris, con el Ford Mustang, intentó todo lo que estuvo a su alcance. El uruguayo lo buscó, le mostró el auto por los espejos y trató de inducirlo al error, pero terminó reconociendo que el ritmo del BMW era de otro planeta. Lambiris se llevó un segundo puesto valiosísimo que lo posiciona bien en la lucha por la Copa de Oro, sumando puntos gordos para el Maquin Parts.

El podio lo completó un sorprendente Elio Craparo. El pibe de Chacabuco, con el Mustang del Moriatis Competición, manejó como un veterano. Aguantó los ataques de los pesos pesados y se subió al tercer escalón, demostrando que la «Nueva Generación» ya es el presente absoluto del TC. Ver tres marcas y modelos distintos en el podio (BMW y dos Ford Mustang) habla de un reglamento que, tras mucha polémica, empieza a mostrar paridad.
Clasificador Final – Viedma 2026
| Posición | Piloto | Marca | Equipo |
| 1° | Julián Santero | BMW M4 | Fispa Corse |
| 2° | Mauricio Lambiris | Ford Mustang | Maquin Parts |
| 3° | Elio Craparo | Ford Mustang | Moriatis Comp. |
| 4° | Mariano Werner | Ford Mustang | Fadel Racing |
| 5° | Valentín Aguirre | Chevrolet Camaro | Canning Ready |

Así quedó el campeonato: El «Pincho» Castellano mira a todos desde arriba
Aunque Santero se llevó los flashes y la gloria histórica, la calculadora dice otra cosa. Jonatan Castellano, el eterno «Pinchito» de Lobería, se fue de Viedma como puntero del campeonato. Con su Dodge Challenger, el de la «Naranja Mecánica» volvió a hacer gala de su regularidad: sumó fuerte en las dos fechas y, sin hacer ruido, ya tiene 70 puntos en el bolsillo.
Santero, por su parte, empezó su remontada. De estar en el fondo del mar tras la exclusión, ya se metió en el Top 10 con 47 unidades. Si sigue con este nivel, no va a tardar más de dos carreras en estar peleándole el liderazgo a Castellano. La lucha de marcas está al rojo vivo: Dodge lidera, BMW hace historia y Ford acecha con Werner y Lambiris. Chevrolet, con el Camaro de Aguirre, todavía está buscando ese «plus» para pelear finales.
Los otros debutantes: ¿Cómo les fue a Mercedes-Benz y Volvo?
No nos olvidemos que este 2026 es el año de la expansión. El Mercedes-Benz Clase C tuvo un fin de semana de menor a mayor, logrando meterse en el pelotón intermedio, lo cual es alentador para un proyecto tan nuevo. Por el lado de Volvo, la adaptación está costando un poco más; sufrieron con la temperatura del motor en las tandas de calor patagónico, pero lograron terminar la carrera, que para ellos ya es un triunfo. En AutoDonde vamos a seguir de cerca la evolución de estas máquinas, porque el TC se volvió definitivamente internacional.

Un cambio de era que ya tiene nombre y apellido
Lo de Viedma no fue una casualidad ni un golpe de suerte. Fue la confirmación de que el Turismo Carretera ha cambiado para siempre. La victoria de Julián Santero con BMW rompe con décadas de hegemonía de las marcas tradicionales y abre un abanico de posibilidades que hace que el fanático esté más enganchado que nunca.
Santero es, hoy por hoy, el piloto más completo del parque. Tiene el equipo, tiene el auto y tiene esa «hambre» de gloria que se nota en cada frenada. Desde AutoDonde nos preguntamos: ¿quién podrá frenar al misil alemán en la próxima fecha en Neuquén? La vara quedó altísima.


